
23 de septiembre de 2025
Los cryptosporidium son parásitos protozoarios (ooquistes) que causan la enfermedad intestinal criptosporidiosis. La contracción de esta enfermedad tiene como origen la contaminación fecal del agua, el contacto directo con una superficie contaminada, el contacto con personas infectadas o compartir el entorno acuático con un bañista que porte el patógeno.
Los síntomas más comunes de la criptosporidiosis son la diarrea, el dolor abdominal, la fiebre, las náuseas y los vómitos. Estas señales aparecen entre los dos y los diez días posteriores a la infección. La desaparición completa de estos síntomas no se produce hasta las dos o tres semanas siguientes, por lo que el periodo de recuperación es más largo que el de la mayoría de las infecciones gastrointestinales comunes.
Tratamiento cryptosporidium: cómo prevenir una infección
Se trata de uno de los patógenos más resistentes frente a la acción del cloro, por lo que un agua turbia contribuye a la propagación de estos microorganismos al reducir la eficacia del cloro. Teniendo en cuenta que el cloro es la sustancia desinfectante más utilizada en las piscinas, esta capacidad de los cryptosporidium favorece el contagio de la enfermedad, sobre todo entre los niños. Los entornos acuáticos más propensos a contener estos parásitos son aquellos con una gran afluencia, tales como las piscinas públicas de hoteles o clubes deportivos.
Para prevenir la presencia de cryptosporidium en la piscina es necesario una adecuada desinfección del agua, siendo ideal la combinación de distintos sistemas como el ultravioleta y el cloro. También es importante la higiene de los bañistas antes de entrar en la piscina, así como una filtración suficiente del agua.
Tratamiento cryptosporidium: la mejor desinfección
El mejor tratamiento cryptosporidium para piscinas es la desinfección del agua a través de un sistema ultravioleta, puesto que la luz UV actúa directamente sobre el material genético del microorganismo. De esta manera, impide la reproducción del parásito.
Este método resulta muy eficaz para acabar con los virus más resistentes al cloro, ya que no genera residuos ni desequilibra los parámetros del agua. Además, es compatible con otros productos o sistemas de desinfección, tales como el cloro o la cloración salina. Su instalación es ideal en piscinas con un uso intenso o en instalaciones climatizadas que estén ubicadas en un espacio interior.
El ozono también es un sistema adecuado como tratamiento cryptosporidium, puesto que su acción desinfectante es mucho más eficaz que la del cloro, sobre todo en aguas que se encuentran a una temperatura inferior a los 28ºC.
En caso de detectar este problema en tu piscina, cierra la instalación de forma inmediata, aumenta la cloración aplicada en el agua y mantén activo el sistema de filtración de la piscina. Si alguien se contagia, esta persona no debe volver a bañarse hasta al menos dos semanas después desde que hayan desaparecido los síntomas por completo para evitar que otros se infecten.