Fortalecimiento cardiovascular
Uno de los más importantes beneficios de la natación es el fortalecimiento tanto del corazón, puesto que se trata de una actividad rítmica que aumenta la frecuencia cardiaca y disminuye la presión arterial. De este modo, se refuerza el músculo cardiaco y se reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial.
Mejora del sistema respiratorio
Para satisfacer la creciente frecuencia cardiaca que genera la práctica de la natación, los pulmones tienen que trabajan más. Por tanto, la capacidad pulmonar incrementa.
Tonificación muscular
La natación es muy efectiva a la hora de quemar calorías, puesto que esta actividad requiere el trabajo de todas las partes del cuerpo. De esta manera, contribuye a fortalecer todos los músculos y perder peso.
Fortalecimiento óseo
La presión del agua sobre los huesos ayuda a mejorar la densidad ósea, lo cual favorece la prevención de lesiones o afecciones como la osteoporosis.
Favorece del descanso
Practicar natación también disminuye el estrés y la ansiedad al requerir una respiración consciente, lo cual genera un efecto relajante. En consecuencia, el ejercicio de natación mejora la calidad del sueño y, por tanto, favorece el descanso. Igualmente, fomenta la concentración y mejora la salud mental y emocional.
Incremento de la vitamina D
Otro de los habituales beneficios de la natación es la obtención de vitamina D. Para ello, es necesaria la exposición al sol, por lo que solo se produce cuando la actividad se lleva a cabo al aire libre. Este nutriente ayuda al cuerpo a captar el calcio, lo cual le hace esencial para la salud ósea y muscular, así como para mejorar la respuesta inmune.
Corrección de la postura corporal
Al utilizar diferentes músculos y huesos, el dolor articular disminuye, se mejoran la flexibilidad de la columna vertebral y la movilidad y se previene la rigidez.
Acelera la rehabilitación
Una gran parte de los procesos de rehabilitación incluyen la natación como un ejercicio fundamental para el paciente. Esta actividad es ideal para la recuperación de una persona que ha sufrido una lesión, un problema óseo o una dolencia articular, puesto que este tipo de afecciones no soportan ejercicios de alto impacto.
No obstante, es necesario que sea el profesional sanitario quien recomiende a cada paciente la actividad adecuada, así como su duración e intensidad.