Llega la temporada de invierno y con ello la hibernación de nuestra piscina desmontable para mantenerla en las mejores condiciones y evitar su deterioro durante el cambio de temperatura.

Hay personas que optan por dejarla puesta durante el invierno y simplemente cubrirla; esta opción sería viable si en la zona donde vives no hay cambios de temperaturas radicales. Sin embargo, es muy probable que durante el invierno se congele tanto el agua, como los mecanismos de la piscina. 

Además, hay que tener en cuenta que si la dejamos montada también hay que seguir manteniendo el agua de igual manera que lo haríamos en verano, lo que supone aún mucho más tiempo que simplemente desmontarla.

Entonces, si optamos por desmontar nuestra piscina, ¿qué pasos debemos seguir para desmontar nuestra piscina?

hibernación de piscinas desmontables

1. No tires el agua, aprovéchala

Tener que llenar una piscina supone invertir una cantidad de agua considerable y, por ende, un gran gasto para tu bolsillo, además de perjudicar gravemente el planeta. Por ello nuestra recomendación es que, cuando pienses en desmontar tu piscina, esperes dos o tres semanas sin verter cloro ni cualquier otro químico; de esta manera la podrás aprovechar para regar las plantas, lavar el coche o darle cualquier otro tipo de utilidad.

2. Limpia y seca cada accesorio

Antes de almacenar las piezas de la piscina, es importante lavarlas con agua y jabón para evitar que queden en ellas restos de suciedad o químicos que las deterioren. Importante: se deben guardar totalmente secas.

Todos los elementos de la piscina son importantes, también los productos que se utilizan para mantener su calidad y limpieza. El dispensador químico, el limpiafondos, la depuradora… Hay que mantenerlos también limpios y secos.

3. Guarda la piscina en un lugar adecuado

Lo más recomendable es guardar la piscina y sus accesorios en la caja original, con cuidado y evitando que el material quede en una posición que pueda estropearle.

Es importante tener la caja bien cerrada para proteger los materiales de posibles insectos, humedad, polvo, etc. A continuación podrás almacenarla en un lugar fresco y seco. De esta forma encontrarás tu piscina tal cual te despediste de ella al finalizar el verano.

4. Deja tu patio o jardín en buenas condiciones

Al tener durante varios meses la piscina en el jardín lo más probable es que el suelo esté dañado. En el caso tener suelo de cemento o baldosas puede ser que se encuentre húmedo o con algunos signos de moho. Puedes utilizar productos específicos para su eliminación.

En el caso de haber colocado la piscina encima del césped, seguramente este se haya secado. Esta zona se puede recuperar al eliminar la capa vegetal reseca y añades un sustrato abonado para regenerar la tierra y así echarle semillas para que crezca un nuevo césped.

Aun así, sea cual sea el suelo donde decidas instalar la piscina, siempre es recomendable utilizar un suelo protector o tapices de suelo para mantenerlo en buen estado y nivelar la piscina.

Proteger tu piscina cuando termina la temporada de baño es esencial para mantener su calidad y alargar su durabilidad, así que no lo debemos tomar a la ligera. Prestemos atención a cada elemento que la compone para no pasar nada por alto cualquier desperfecto y no tener que arrepentirnos el siguiente verano de no haberle dedicado el tiempo que requería. Recordemos que una piscina no es barata, ni tampoco sus accesorios, así que cuidémosla para disfrutar de la siguiente temporada sin ningún tipo de problema.

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