Tener el agua de la piscina cristalina no es fruto de la casualidad. Los buenos resultados llevan consigo una serie de actuaciones acometidas previamente con el objetivo de que el agua esté siempre limpia y saludable. Hacer de este propósito una realidad  requiere llevar a cabo unos cuidados básicos para el mantenimiento de tu piscina que deberían formar parte de tu rutina. Estos son los tres conceptos clave que debes tener en cuenta para conseguir que la piscina esté impecable: 

Circulación del agua

Uno de los principales cuidados básicos para el  mantenimiento de tu piscina es mantener constante la circulación del agua. El hecho de que el agua no se mueva, ya sea porque la bomba no tiene potencia suficiente o porque el filtro no ejerce bien su función, puede dar lugar a problemas relacionados con su estancamiento, como el origen de un foco de crecimiento de algas.

El circuito de circulación de tu piscina está compuesto por varias partes: los desagües, la bomba, el filtro y los chorros. Si alguna de estas piezas se para, la calidad del agua descenderá considerablemente. Así es como funciona este circuito de circulación:

  1. La bomba absorbe el agua de la piscina a través de los desagües
  2. El agua pasa por la bomba y entra en el filtro
  3. El filtro retiene las partículas de suciedad
  4. El agua limpia sale del filtro y vuelve a la piscina
  • Funcionamiento de la bomba durante 8-12 horas al día

Cuanto más tiempo tengas funcionando el circuito de filtración, más limpia estará el agua. Sin embargo, tener la bomba de la piscina activa durante las 24 horas del día no es necesario, sobre todo por el desembolso económico que conllevaría. Basta con dejarla funcionar entre 8 y 12 horas diarias para mantener el agua de la piscina en buen estado. La bomba de velocidad variable es una de las soluciones que puedes aplicar, ya que está diseñada para trabajar de forma lenta pero constante y fomenta el ahorro de energía.

  • Limpia el filtro si es necesario

El filtro de la depuradora de una piscina se tiene que limpiar de forma regular, una vez cada quince días aproximadamente. No obstante, este periodo de tiempo puede variar por causas tan simples como el uso de piscina.

No obstante, el manómetro (dispositivo que mide la presión) te indicará con precisión cuándo debes hacerlo.

  • Limpia las cestas de los desagües 

La obstrucción de la cesta de los desagües dificulta la circulación del agua, por lo que debes comprobar si la vegetación o los insectos se han quedado atascados en ella y, si es así, quitarlo. Te aconsejamos limpiar la cesta una o dos veces por semana, aunque la frecuencia dependerá del uso que hagas de la piscina. Para hacer la limpieza, apaga la bomba, vacía la cesta desmontable situada bajo la tapa del desagüe y reemplázala.

También deberías vaciar y limpiar la cesta de la bomba, aunque no es necesario hacerlo tan a menudo.

  • Dirige los chorros de agua

Los chorros de agua de la piscina deben apuntar a los desagües o hacia el fondo para asegurar que el agua circula correctamente. También puedes dirigirlos a aquellas partes de la piscina donde el agua tiene más dificultad para moverse, como pueden ser las esquinas o la zona de las escaleras.

Limpieza

Otro de los cuidados básicos para el  mantenimiento de tu piscina es la limpieza del vaso de agua, la cual alberga acciones como cepillar, frotar y aspirar. Cuanto mayor sea la frecuencia de esta labor, mejores serán las condiciones en las que se encuentre tanto el agua como la instalación. 

  • Cepillar: frotar las paredes con un cepillo de piscina previene la formación de algas, manchas y sedimentación de calcio, sobre todo en algunos rincones de la piscina que son menos accesibles.
  • Quitar impurezas: pasar una red por la superficie del agua para recoger los restos de residuos y partículas contaminantes antes de que se adhieran al revestimiento de la piscina.
  • Aspirar: los robots limpiafondos se encarga de succionar la suciedad que se acumula en el fondo y en las paredes de la piscina.

Productos químicos

El equilibrio entre los diferentes productos químicos presentes en la piscina es el último de los imprescindibles cuidados básicos para el  mantenimiento de tu piscina a los que debes atender. Si cada uno de ellos está en la proporción que les corresponde, menor será la probabilidad de que surjan problemas como la turbidez del agua, el color verdoso o la acumulación de microorganismos dañinas. Conocer esta información es muy fácil, puesto que solo es necesario examinar el estado del agua con un kit de análisis entre una y dos veces a la semana.

Analiza el agua y equilibra su composición química

A pesar de que el kit de análisis indica el valor de los productos químicos empleados en tu piscina, no está de más que sepas el rango adecuado en el que se deben encontrar estos parámetros, según el volumen de la piscina, para mantener el agua en unas condiciones óptimas:

  • pH: lo ideal es que el pH oscile entre 7,4 y 7,6. La alteración de esta medida puede ocasionar diversos problemas que afecten al estado del agua, así como a la infraestructura.
  • Dureza cálcica: debe situarse entre las 200 y las 400 partes por millón (ppm). Un nivel inferior puede provocar daños en el revestimiento de la piscina, sobre todo si es de liner, mientras que si es superior se formarán depósitos de calcio.
  • Alcalinidad: el nivel correcto estaría entre 125-150 ppm. Cualquier valor que supere o no llegue a este rango de medidas supondrá el deterioro del agua y del revestimiento de la piscina.
  • Cloro: es la sustancia desinfectante más común que se emplea en las piscinas y actúa con el fin de eliminar los microorganismos dañinos presentes en el agua. La cantidad adecuada de este producto depende directamente de la cantidad de agua que alberga la piscina. Está disponible en formato líquido, granulado o en pastillas.
  • Fosfatos: se trata de un alimento para ciertos microorganismos como las algas, por lo que si el agua está verdosa es posible que el nivel de fosfatos se haya disparado. Uno de los objetivos de tenerlo controlado es evitar la proliferación de aguas.

En definitiva, los cuidados básicos para el mantenimiento de tu piscina atienden cuestiones de distinta índole que abarcan desde el mecanismo de funcionamiento de la piscina hasta la forma y las herramientas de limpieza que se utilizan. Todas estas cuestiones persiguen un mismo objetivo: que la piscina esté siempre a punto para poder disfrutar de ella en cualquier momento.

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