Qué es el pH de la piscina

El pH, o potencial de hidrógeno, es uno de los parámetros más importantes del agua de nuestra piscina y se refiere a la acidez del agua.

  • Cuando el pH se encuentra por debajo de 7’2 el agua se vuelve ácida, causando problemas tanto para las personas que se meten en la piscina (irritación en la piel, ojos, mucosas...), como deterioros en los propios materiales, acelerando su desgaste.
  • Cuando el pH se encuentra por encima de 7’6, el agua se vuelve alcalina. Esta situación también causará irritación y reseca la piel de los bañistas. El aspecto del agua también cambia, tornándose más nublado y opaco. El cloro disminuye y, por tanto, habrá menos desinfección.

El pH debe estar en todo momento entre 7’2 y 7’6 para disfrutar de un baño saludable.

Por qué varía el nivel de pH del agua

Existen una gran variedad de motivos por los que el pH de nuestra piscina puede subir o bajar.

  • Uno de los motivos más habituales de este desajuste es el volumen total del agua. El sol y el viento fomentan la evaporación del agua y, en consecuencia, el pH aumenta. Por otro lado, los rayos UV del sol aceleran la disolución del cloro, lo que también provoca un aumento del pH.
  • Los propios bañistas por su parte también influyen en los niveles de pH con los productos que se echan o con las propias sustancias que su cuerpo segrega. Las lociones, las cremas solares, el sudor o la piel muerta, por ejemplo, influyen en dicho desajuste al entrar en contacto con el agua.
  • El tipo de cloro que se eche en la piscina también deja su huella. En el caso de verter cloro líquido, este es hipoclorito sódico, una sustancia muy alcalina que hace incrementar el nivel de pH del agua. El cloro en tabletas incluye ácido tricloroisocianúrico, el cual reducirá el pH. Por último, el cloro granulado es neutro, por lo que no supondrá un problema.

Cómo regular el pH

Para mantener el valor de pH dentro del rango adecuado debes hacerte con un medidor de pH. Este te indicará si el agua de tu piscina se encuentra dentro del nivel adecuado.

Es aconsejable mantener un control periódico y ajustar el pH cada pocos días, entre tres o cuatro, para disfrutar de un buen baño sin complicaciones y con un agua totalmente higiénica. 

  • Cuando el nivel de pH se encuentra bajo, deberemos utilizar un incrementador de pH para recuperar el nivel adecuado.
  • Del mismo modo, cuando el nivel de pH se encuentre por encima del rango adecuado, se utilizará un disminuidor de pH.

Después de haber tratado el agua con el químico adecuado, se deberá medir de nuevo el nivel de pH para ver si se encuentra entre 7'2 y 7'6.

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